Corcho

Bosque de alcornocales

Foto por Júlio Gaspar Reis.

El corcho se obtiene directamente de la corteza del alcornoque, de manera casi artesanal y muy respetuosa con el medio ambiente. Durante la extracción no se daña el tronco del árbol, permitiendo que su corteza se vuelva a regenerar con el tiempo. A este proceso se le llama “la saca del corcho” y se realiza sobre todo en los meses de verano para que la extracción sea óptima.

Una vez extraído el corcho tiene muchos usos, aunque en el mundo de la moda el más extendido es el de la “tela de corcho” o “piel de corcho” que se consigue laminando el corcho en capas muy finas y uniéndolo a un revestimiento especial que puede variar según el uso que se le vaya a dar.

La durabilidad de esta “tela de corcho” una vez tratada es bastante alta, casi similar a la de la piel y además es un producto que presenta muchas ventajas:

– Es un material ecológico, respetuoso con el medio ambiente y completamente natural.

– Es muy duradero y además tiene un tacto suave que muchos comparan con la piel, pero realmente es algo distinto e incomparable.

– Es hipoalergénico, no absorve nada de polvo y a pesar de ser orgánico es inmune a los microorganismos.

– Es resistente al agua y fácilmente lavable.

Además el corcho es un producto local, ya que la Península Ibérica es la zona donde más corcho se produce en el mundo. En España concretamente se produce en Extremadura, Andalucía y la zona Mediterránea.
Por todas estas razones me decidí hace un tiempo a utilizar el corcho para mis bolsos y me está dando un resultado estupendo. El corcho le da a cada bolso un toque especial y único, la textura es increíble y consistente ¡Y todo el mundo quiere tocarlos! ¡Es irresistible!